martes, 31 de agosto de 2010

CAPÍTULO DOS


-¡Rayos! No comprendo, porque me has elegido a mí para llevar a cabo esta misión. Tienes cinco machos a quienes elegir de la comunidad de Boston.- El hombre gritaba por teléfono, eran las 8 de la noche.
-Si lo sé, pero te he elegido a ti porque ellos llevan 9 años tratando de localizarla en Brooklyn y no hay rastros de la flor. Bueno hasta ahora no me han avisado nada, debes ir...-Murmuró una serie de palabras en una lengua desconocida. -Lo sabes bien, tú eres quien llevará a cabo la transición y además encajas perfecta mente con las características para acercarte a ella.-

Johan se mostró impaciente y continuó la conversación. Se movía de un lado a otro, hacia que la habitación se viera mas pequeña de lo que era y ¿cómo no? era demasiado alto y musculoso.
Estaba en la mansión de la Raza, acababa de terminar de llamar a Garuo de la comunidad Rusa. No se encontraba de humor como para viajar, y menos por el océano. Odiaba sentirse atrapado en un avión sin poderse mover con libertad.
-¡Carajo! .-Azotó el celular en la mesa metálica y salió de la habitación con su chaqueta en brazos. Otro hombre lo esperaba fuera de la habitación. Su apariencia era similar a Johan pero con un aire de estrella de rock.
-Hola señor Johan, ¿Enfurecido? -Le dijo Bruno en un tono burlón, eso lo puso más irritado.
-Me enfurece hasta tu presencia Bruno. Pero ni modos tengo que aguantarte. No me he podido alimentar bien, hay tanto por hacer en la comunidad de Boston. Solo faltan  unos días para la alineación lunar y la flor aún no ha sido encontrada.- Salieron del edificio y subieron al auto que los esperaba.
Llegaron en menos de veinte minutos al aeropuerto de Ufa, y subieron en un jet privado.
Johan  se sentía mal, era claustrofóbico y parecía un elefante en un minicooper. El tamaño de los dos, hacia  ver que el jet era pequeño y se sentían encajonados con tan poco espacio.
Llegaron antes del amanecer, como se tenía previsto. El sol apenas empezaba a salir, tomaron otro auto y llegaron a la mansión de la comunidad.
Johan llevaba una chaqueta negra de cuero que lo hacía parecer aún mas grande. Y con sus lentes oscuros intimidaba a cualquiera. Bruno no se quedaba atrás era sólo unos centímetros más bajo que Johan pero su complexión era similar. Músculos marcados, amplios hombros y una cara de modelo de revista, sin olvidar su toque roquero. Cualquiera diría que eran actores de televisión o estrellas de alguna banda.
Johan agitó su melena plateada, estaba cansado del viaje y debía aún llegar a trabajar en la comunidad. No tardaron en entrar al vestíbulo y notaron que se habían reunido personas en el exterior de la mansión, como si acabaran de ver a dos famosos saliendo para un concierto privado. Una mansiòn como esa no encajaba con Boston. Era monumental y en su exterior tenía un toque Rústico-Minimalista. Pero no se comparaba en nada con su interior, paredes metálicas y luces de colores neón en el vestibulo. En la sala de estar las ventanas tenían percianas métalicas y los muebles tenían un toque futurista. La decoración en si era futurista y había mucha tecnología expuesta.
No estaban tan acostumbrados a la modernización de la mansión pues ya habían venido unos años atrás de visita. Quedaron un poco asombrados al entrar, en el comedor principal estaban reunidos cinco hombres y parecía que estaban discutiendo, por que sus movimientos eran bruscos.

-¡Fáltan solo tres días para la alineación lunar y no hemos encontrado nada!.-Murmuró uno de los hombres que estaban a la fondo.
-La he estado buscando en Brooklyn, solo encontré algunas pistas de su localización, y esto nos llevó a que se encuentra en esta ciudad.- El hombre de gafas volteó a ver a los visitantes, hizo una reverencia y los otros cuatro hombres la siguieron.
-Parece que ha tenido un mal viaje señor.-Masculló Sebastian, desde el otro lado del salón.
-Sí, se nota mucho mi dolor de cabeza ¿verdad?. ¡Pero hombre!, prosigan quisiera saber más de lo que han encontrado, y ¿De verdad? aún no los conozco a todos ¿Podrìan decirme sus nombres?-Los miró para que se identificaran.
-Mi nombre es Dermin Curiel Soltelli.-Era de fornida complexión, media metro ochenta, su piel era morena, tenía facciones muy prominentes pero su nariz era muy fina y combinaba con sus ojos grises y pequeños.
-Yo soy Charlen Soften Gorak.-Lo miró a los ojos, era un hombre amenazador, sus ojos decían demasiado, eran de color occidiana , era más alto qué Johan media alrededor de los dos metros, tenía tatuajes por todo los brazos y no había lugar donde no tuviera músculos.
-Creo que no hace falta decirte mi nombre Johan pero veo que traes un acompañante así que me presentaré, Sebastián Montreal Foline.- Era un hombre con musculatura, pero sin perder el toque de caballero, sus ojos eran de un color Aqua muy intensos, su cabello era largo y negro, lo amarraba en una cola de caballo. Vestía muy elegante, no encajaba con los demás.
-Soy Darlen Moller Socoba.-Hizo una reverencia, Johan notó que tenía una cicatriz en el cuello, perecía reciente. Sus ojos eran muy claros de color verde lima, su nariz estaba respingada, y era pequeño a comparación con los demás, media metro setenta y su complexión lo hacía ver débil, pero tenía musculatura impresionante a pesar de todo.
-Creo que solo falto yo, mi nombre es Ariel Dine Jostun.-Tenía gafas y su cara era de rasgos muy prominentes, media metro noventa, era un saco de músculos y tatuajes en todo el brazo y cuello. No parecía ser agresivo pero cualquiera en la calle lo compararía con un asesino.
-Bueno he venido de Rusia a acompañar a Johan, así que me presentaré soy Bruno Chalcuin Sorehen. Vine hace algunos años pero no creo que me recuerden era un poco más delgado y no me parecía a lo que soy ahora.- Era el primo hermano de Johan, y lo habían mandado también a investigar.
-Veo que tienen información de la Flor.- Johan se acercó más a la mesa y los miró con superioridad - Pueden decirme una localización específica de dónde se pueda encontrar.- Sebastìan salió del comedor y trajo una computadora.
-En realidad hace unas horas encontramos algunos datos. Abrió la computadora y siguió hablando.-Tuvo un accidente hace unos años, y parece que se mudo, está viviendo en Boston.-Johan lo miró y puso la ceja enarcada.
-Si, bueno, eso lo escuché cuando entré. Pero ¿no tiene más información sobre su localización precisa?-
-No te desesperes a eso vamos. Se quedó huérfana y vive a unas calles de aquí y estudia en la Universidad de Boston. Tiene una especialidad en administración y comercio, bueno además de que estudia Literatura Clásica.-Sebastian se rió y lo miró como si lo hubiese callado con la información.
-Bueno con la hubicación de su casa y la Universidad me basta.-Lo retó con la mirada.- Pero veo que si han estado trabajando.-
-Okey, creo que ya sabes que tú eres el único prospecto para conseguir que venga ¿verdad?-Ariel se acercó más a él y le dio una palmada en la espalda.

¡Dios! era lo que lo tenía con dolor de cabeza, lo mandaban por que aparentaba menos edad y encajaba con el típico chico universitario, así que no tenía de otra, solo faltaban tres días para la transición. Además era el elegido para realizar el pacto desde que nació.
-Sí lo sé Garuo me lo ha dicho, soy el elegido.-Al escuchar eso todos inclinaron la cabeza para reverenciarlo y se marcharon del comedor.
Sebastián y Darlen los dirigieron a su habitación, y cada uno se fue por diferentes lados de la casa.
Sebastián se quedó un rato más con Johan y le mostró todo lo que habían conseguido para que fuera a la Universidad y no llamar la atención. Salió Sebastián de la habitación y él se quedó cambiándose para ir más tarde a la clase que tenía programada.

Era plena hora del día, el sol estaba tapado con las nubes. Se le hacía tarde para la primera hora de clase, era Literatura Clásica. Sabía que encontraría a la flor en esa clase así que se apresuró. Los de la Comunidad habían mandado información a la Universidad, para que Johan no llegara sin una presentación. Tocó la puerta y un profesor le abrió.

Lo presentó al salón y le dijo que tomara asiento al lado de la chica de cabellos largos.

-Ella, te dará los apuntes de las clases pasadas, siempre los tiene así que si tienes dudas dirígete a ella da asesorías a los chicos en biblioteca.-Le dijo el Profesor Duran.
Notó la mirada de ella y se sentó, un poco incómodo por como lo miraba. Ella se quedó más tiempo observándolo y luego se volteó al frente. Pudo ver que sus ojos eran muy bellos, y muy intensos, y también que los demás chicos de la clase la observaban.
Se dirigió a ella después de un rato y le preguntó su nombre. Ella le contestó-Soy Charlotte James.-Y él le comentó lo que el maestro le había dicho. Ella accedió y le dejó su libreta. Pero sintió que debía decirle lo bella que era Charlotte solo le volteó la cara. Johan tenia la impresión de que lo que estaba buscando lo había encontrado, sin querer el destino los había juntado, y no tuvo que buscar más pistas.

Al salir de clase corrió enseguida a biblioteca y tomó el primer libro que encontró. Por la puerta entró Charlotte la chica de la clase de Literatura, y lo miró por un momento, él sintió su enojo en su cara y no le habló, parecía que él era el motivo de su enojo.
Pasaron las horas, sólo la observaba cuando ella no percibía su mirada. Ella era muy hermosa, tan callada, sus labios rojos le provocaban una necesidad de besarla. Lo supo desde que entró al salón, tenía la fragancia de la Flor en su cuerpo, ella era lo que habían buscado y él era el elegido para terminar el pacto. Antes de que transcurriera la hora Johan sintió la vibración de su celular en el bolsillo y salió corriendo hacia la puerta de la biblioteca, era Sebastián.
-Hemos encontrado más información de la Flor tenemos ya sus datos.-Johan se quedó pensando<<Ojalá mis sospechas no sean equivocadas>>.
-Su nombre es Charlotte James Corel, sus padres murieron hace casi 9 años y vive con un tutor.-Hizo una pausa antes de seguirle dando información. -Johan has encontrado a alguien con ese nombre.-
Era lo que quería escuchar no se había equivocado era ella.
-Sí ya la he localizado, su olor es inconfundible.-Sebastian continuó hablando.
-Mira, se que sólo faltan tres días para la transición, pero tienes que tomártelo con calma ella no sabe nada de nosotros ni de su raza. Por lo visto sus padres eran simples humanos y no creo que le hayan dicho nada.-
-Sí lo sé, creo que ella por instinto percibió mi presencia, porque no dejó de mirarme y sentí como latía su corazón. Parece que ya está teniendo los cambios porque su olor es muy fuerte.-
-Bueno, necesito que regreses a la mansión lo más pronto que puedas por que también hay aquí otros problemas que resolver.-Estaba a punto de colgar y Johan le detuvo -Espera que clase de problemas, no te entiendo dime de una vez.-
-Mira en estos últimos días parece que los rebeldes han estado percibiendo el aroma de la flor y han causado una serie de asesinatos. Entre las investigaciones que realizamos, matan sólo a mujeres de veinticuatro años cercanas a los veinticinco parece que ya tienen parte de información necesaria para evitar el pacto.-

Johan se quedó mudo pero guardo la compostura un macho de su linaje debía controlar sus instintos animales. Colgó la llamada de golpe, le hervía la sangre de enojo. El simple hecho de que los rebeldes estuvieran asesinando le provocaba repulsión. Caminó y se desvaneció entre las sombras de un edificio cercano. Se transportó al cuarto de la mansión y salió hacia la sala de estar en donde se encontraba Sebastian, Ariel y Darlen.

-Rápido acércate y mira esto.-Johan caminó hacia el escritorio y miró la pantalla de la computadora. Era una grabación de cámara de seguridad en vivo.
-Parece que se salió de control.- Comentó Ariel. -Tendremos que actuar pronto antes de que sean más los espectadores de estas matanzas.-

Johan se quedó perplejo al ver que en la imagen se encontraba una pareja, el hombre había golpeado a la chica y le había clavado los dientes hasta matarla. Pero eso no le provocó tanto asombro, así actuaban los rebeldes. El problema era que había una chica al fondo, tuvo la impresión de conocerla. Miró más de cerca era Charlotte, su corazón latió más fuerte de la impresión y se desvaneció hasta el lugar dónde había visto el acto.
En el callejón solo quedaban los restos de aquella infortunada chica, desangrada y con su cara de horror latiente. Pudo ver qué el asesino ya había desaparecido y su olor se había ido. Llamó a Sebastián para que mandara a alguien de la comunidad a limpiar la escena del crimen.

Púdo escuchar a unas cuadras el respirar agitado de una mujer. Lo sintió era Charlotte, se desvaneció y llegó cerca del lugar en donde ella estaba, era la estación de policía.
Escondido en la oscuridad cercana a la estación vio la silueta de un hombre, parecía que la cazaba furtivamente, esperaba a que saliera de la estación para arremeter contra ella.

Johan percibió su olor era el asesino de la chica del callejón.Corrió hasta él y lo sacó del lugar desvaneciéndose con él hasta la mansión.
-¿Que carájos?-Él hombre se quedó asombrado, jamás había visto algo así, los de raza pura podían desvanecerse y transportarse de un lugar a otro en un instante.
-¿De cacería?, o no pudiste disminuir tu hambre con la pobre chica que acabas de matar...-Johan le dio un golpe en el abdomen y el hombre se encogió.Y como no si los músculos de Johan eran el doble de los suyo y ni decir de su tamaño.
-¡Mierda!-El hombre se encogió en su punzante dolor y escupió sangre.
-¿Qué, te dolió?, no sabes en dónde te metiste.-Lo dejó agonizante en una celda después de haberlo torturado dos horas seguidas. No iba a matarlo, necesitaba información de la localización de los demás rebeldes. Cuando había un rebelde en la zona cazando, quería decir que la comunidad de rebeldes tenían un objetivo y todos buscaban lo mismo.
Johan salió y se presentó en la sala de estar, Darlen y Dermin habían llegado de limpiar la escena del crimen y Darlen tenían una nota de compras en las manos.
-Creo que ahora ya sabemos donde se localiza la flor. Sus datos vienen aquí.-Se rió como si hubiese encontrado un premio, y se lo dio a Johan.
-Corre caballero por tu damisela en apuros.-Murmuró en tono de burla Dermìn.
-No estoy para bromitas, denme eso.-Darlen le dio la nota y Johan se desvaneció hasta la calle descrita en la nota.

Desde la ventana de la habitación la observó, cuidándola hasta que dieron las tres de la mañana y ella concilió el sueño. Entró a la habitación y le acarició la mejilla. Ella sólo se movió en su cama y murmuró dos palabras.-Tengo miedo.-y sollozó. Una lágrima rozó su mejilla.

Él sintió su miedo, y la vigiló como si fuera suya. Hasta que los primeros rayos de sol tocaron su ventana y se desvaneció para ir a la mansión.

lunes, 30 de agosto de 2010

CAPÍTULO UNO



                            En la actualidad


Charlotte estaba cursando el último semestre de universidad en Boston, ella se había transformado em una linda mujer de un metros sesenta y cinco, ojos verdes con bellas líneas amarillas que profundizaban su mirada,  piel blanca como la nieve, cabellos largos de un negro envidiable y lacios.
Era delgada pero no demasiado y de curvas muy bellas. Cumpliría los veinticinco años en Diciembre.
En la universidad siempre destacaba tanto por su belleza como por su inteligencia, los profesores la tenían vista como la mejor de toda la generación, a pesar de que no tenía padres era muy responsable y no faltaba a las clases. Siempre estaba en la biblioteca y ayudando al que se le presentara con dudas.

Transcurría noviembre el clima era frío y otoñal, se acercaba una fecha un poco incómoda para ella, el día en que sus padres habían muerto en el accidente.
Estaba entrando al campus para comenzar con su primera clase Literatura Clásica. Cuanto adoraba la Literatura, ya que el señor Fernando la había instruido muy bien sobre esta. Nunca la había dejado con una duda, <<es un excelente maestro>>  pensaba.

No dejaba de pensar en cuando sería el día en que conocería el amor. Llegando al salón siempre veía a las clásicas parejas sentadas en el jardín exterior compartiendo secretos, besos y arrumacos. Los observaba con mucha curiosidad por saber que sentían.

Al inicio  de la clase de Literatura el profesor hablaba sobre un libro importante. Ella estaba un poco distante de la clase pensando, sonó la puerta, alguien tocaba. <<Alguien interrumpió la clase del señor Duran, le irá mal, a él no le gustan las interrupciò...>>.Su pensamiento se corto al ver qué no se molesto en abrir la puerta, no refunfuño, ni dijo una palabra.

Era un chavo muy guapo, de estatura un metro ochenta, cabellos platinados y  largos, piel blanca, un tatuaje en su cuello que entraba porsu playera negra, con una musculatura impresionante. Daba una apariencia de ser un chico malo, y provocó cierta inquietud en Charlotte, pero no dejó de mirarlo con curiosidad.
-Chicos este es nuestro nuevo compañero de clase su nombre es Johan Sorenhen y viene de Rusia, denle una bienvenida y muéstrenle lo que hemos visto para que no se atrase.- miró el profesor a Charlotte, era la más aplicada y tenía todos los apuntes de clase, ¿cómo no iba a esperarse aquella aclaración de parte del profesor?.

Charlotte lo observó fijamente a los ojos eran de un color muy extraño, un azul rey con un centro  claro eran muy profundos a simple vista era un azul intenso pero cambiante, se perdió en aquel laberinto interminable. Cuando se dio cuenta él ya estaba sentado a un lado de ella, era como si se hubiese quedado dormida con los ojos abiertos,-¿cómo es que no se dio cuenta de que él ya se había sentado? -Se preguntaba.
-¡Hola! ¿Cuál es tú nombre?-Preguntó el chico nuevo.
No respondió en ese momento hasta que él volvió a preguntarle.
-¡¡Hey!! Estás bien-La miró de frente y arqueó la ceja.
-¡Oh! Perdón, no te preste atención.-Mintiéndole de su reacción.
-Me llamo Charlotte James.- Él se acercó más y ella se quedó todavía más perdida en su mirada.
-El profesor me dijo que me sentara cerca de ti para tomar los apuntes de las clases pasadas. ¿No hay ningún problema si te pido tu libreta prestada?- Se dirigió a ella con una sonrisa muy pícara que provocó que se sonrojara.
-¡Si claro! No hay ningún problema.- Le dio la libreta sin ninguna vacilación.

La clase continuó y él la miraba demasiado, llegó a irritarla, ella volteó y lo encaro.
-¿Tienes alguna duda? Es que veo que quieres decirme algo ¿no?-Su tono fue de irritación
-No, es sólo que miraba tu cabellos es muy lindo, de hecho eres hermosa.-Ella se sonrojó por completo y volteó al frente sin decirle nada.

Terminó la clase de Literatura, Charlotte estaba un poco más relajada, pero seguía pensando en el chico nuevo .Le había dicho algo muy  atrevido pero la provocó.
-¿Por qué me ha dicho eso?¿Con qué derecho?.-Refunfuño y siguió su camino hacia la biblioteca.

Él había salido muy rápido del salón así que no pudo ver a donde se dirigía. Cuando entró a la biblioteca ahí estaba él, sentado en su mesa favorita, la silla parecía de juguete, él no cabía pues era muy grande y fornido.
Char se acercó a la mesa ignorando por completo a Johan, no le había agradado su atrevimiento en la clase pasada. Él se limitó a mirarla por un segundo y regresó a su interesante libro. Sintió el rechazó, pero a ella que le importaba, además no estaba para hacer amigos teniendo una semana pesada antes de iniciar exámenes.
Terminó de estudiar y antes de que se diera cuenta, Johan ya se había marchado, tanto se había concentrado en estudiar que lo ignoro por completo.
Salió del campus y tomó un taxi, estaba completamente cansada de un día de estudio arduo. No había comido absolutamente nada y su estómago rugía.
-Muy buenas noches, puede llevarme a la calle Clark y la calle Norte.-Estaba acostumbrada a caminar pero, de verdad estaba cansada, y últimamente sentía mucha necesidad de comer. El nutriólogo le había dicho que era muy extraño su metabolismo, comía demasiado pero no parecía afectarle en nada a su figura y su peso.

Cerca de su casa habían tres restaurantes; el Estrega, el Maurizio y el Nico. Así que podría caminar para comprar su comida. Llegó a casa, el Señor Conlan no estaba habíasalido a Rusia por un problema con la empresa de sus padres, así que se quedó sola. Tomo la tarjeta de Débito y salió de su casa dirigiéndose al restaurante Nico.
Llevaba ropa deportiva, y realizó la rutina de cada día antes de comer. A dos cuadras de su casa entró al restaurante y pidió la carta de menú.

-Muy buenas noches señorita James, puedo tomar su orden.- Ella la miró, la conocían muy bien en ese restaurante. Tantos años, eran ya 8 años y faltaba poco para los 9 años desde que se había mudado a Boston con el señor Conlan, no  cocinaba en casa por eso era tan conocida en los restaurantes.
-Señorita Daisy deseo una ensalada césar, pasta con albóndigas, y un banana split por favor. Esta vez para llevar.-Observando que ya era tarde para regresar sola caminando por la calle, Boston no era cien por ciento seguro, y no se iba arriesgar. El señor Conlan le había enseñado artes marciales y defensa personal, pero no estaba segura de qué le sirviera si el atacante tenía una pistola, así que procuraba no andar sola tarde.
-Serían cien dólares, señorita.- Para una persona con su fortuna no era mucho, nunca estimaba en gastos de comida. Pero procuraba no gastar en tonterías.
-Okey, muchas gracias.-Le pagó y salió del restaurant.

A una cuadra de su casa, escuchó una discusión muy fuerte era una pareja. Una chica punk y un chico que parecía salido de un concierto de rock pesado, él tenía un aire de malicia que provocó que ella dejara de mirarlos. Pero no pudo, al ver que la chica dejó de hablar tras un golpe muy fuerte que la botó al piso Charlotte se quedó horrorizada. Aquel hombre se acercó al cuello de la chica punk y en la oscuridad solo se veía como la chica temblaba y él la forcejeaba al piso.
Ella intentó acercarse para distinguir que pasaba sin que la vieran. Su horror quedó  plasmado en su cara, había sangre regada alrededor de la chica y el hombre parecía beber de ella. <<Un Vampiro>>pensó muy en el fondo.
El hombre volteó con su mirada demoniaca, y se dio cuenta que había un espectador en la esquina del callejón observando.
-Hola veo que te gusta mirar, porqué no te acercas más y así platicamos de lo que has visto pequeña.-Su tono de voz era horrible, le puso la piel de gallina y se quedó petrificada. La había visto, y Char sabía que tendría el mismo destino que la chica punk, corrió hasta que sus pies no pudieron más, dejó tirada la bolsa de comida. El hombre la seguía a lo lejos y ella no pudo más así que busco a personas en la calle. No había nadie, su casa estaba ya muy cerca pero no quería que la viera entrar. Se dirigió a la estación de policías más cercana. Acababa de presenciar un asesinato y tenía al asesino siguiéndola. Así que podrían encontrarlo más rápido.

Cuando llegó el hombre desapareció. Perecía mentira pero no había rastros de él en la calle. El policía la vio entrar, estaba completamente agitada y llorando.
-¿Señorita le pasa algo?-le habló desde su escritorio.
-¡Un asesinato! Me siguió...el...tenía sangre en la boca...La mató.-sus palabras eran muy incoherentes.
-Señorita ¿Cuál es su nombre?-Intento tranquilizarla mirándola fijamente.
-Mi nombre es Charlotte, presencie un asesinato. Intenté que me siguiera el asesino para que pudiera ser atrapado pero, desapareció.-Pauso la conversación observando que el policía no mostraba interés sobre su loca historia paranoica que le estaba contando.
-Señorita muestra pruebas de lo que está diciendo.-La miró buscando que le diera una foto o algo así.
-No, pero puedo llevarlo al sitio en el que ocurrió todo.-Rayos como pedía fotos si esto acababa de ocurrir, podría estar todavía el cuerpo de la chica y la sangre.
-Está bien la llevaré, pero si esto es una broma juro que no saldrá hasta mañana de aquí señorita Charlotte.-Era lógico últimamente llegaba mucha gente loca, gritando tonterías para alarmar a la policía.
Llegando a la escena del crimen ella bajo primero y vio que no había ni una gota de sangre en el suelo, él la miró con mucho enojo.
-Señorita, veo que le gusta hacer bromas. La llevaremos a su casa y ojalá para la próxima no llegue dando falsas alarmas a la policía.- Dirigió su mirada al auto, hizo una seña para que entrara.
-Pero oficial.-Miro el gafete - Señor Luis, es verdad, es más dejé mi comida tirada ahí.-No había nada solo restos del caldo de los espaguetis. Ni la nota , nada, parecía que el asesino se había llevado toda evidencia.
-Muy bien, señorita ¿vive cerca?-La miró como si estuviera loca.
- Si a una cuadra.-No objeto nada y subió al coche.

La dejó en la puerta de su casa.
-Dejaré un patrulla en la cuadra para que no le pase nada.-Le dijo y se marchó sin decir nada más.

No pudo dormir en toda la noche pensando en toda la sangre que había visto, estaba asqueada. Ni le importo comer ese día, se durmió a las tres de la mañana, al otro día tendría que levantarse un poco más tarde para ir a su clase. Descansó con un cuchillo cerca por cualquier cosa que pudiese entrar en su casa.







PRÓLOGO

                       


            Hace 9 años


No dejaba de mirarla por el retrovisor del auto, era Noviembre y regresaban de una fiesta de Halloween.
Charlotte odiaba que sus padres la sobreprotegieran tanto, ella quería ser independiente, tenía 15 años.
Le había pedido permiso a su padre para ir a la fiesta de disfraces en casa de su amiga Sandra, pero  solo le permitió quedarse hasta las doce de la madrugada, y acordaron ir por ella a esa hora.

La familia James regresaba a casa, no estaban muy lejos. Sandra, su amiga, vivía a solo unas diez cuadras de su casa. ¿Cuál libertad? siempre pensaba ella.
-Charlotte, sabes que me duele más a mi no dejarte que te quedes más tiempo. Sabes muy bien la regla de la casa y no hay excepciones.-Miraba por el retrovisor su padre, ella estaba de brazos cruzados,  molesta, y tenía una expresión de tristeza y enojo en su cara.
-Eres nuestra única hija, sabes que tenerte fue muy difícil y te amamos demasiado como para permitir que te pase algo corazón.-Su madre intentó tocar su mano, ella solo la rechazo y volteó hacia la ventanilla sin decir una sola palabra.
-Algún día comprenderás cuanto te amamos y porque te cuidamos tanto.-Su mamá le dio una breve sonrisa y regreso su mirada al frente.

Dejaron de hablar, se sentía una hostilidad en el aire, no había ya más por decirles ellos no entendían como se sentía ella con esa falta de libertad. Ella solo se quedó mirando por la ventanilla, con la mueca de enojo.

Estaban a cinco cuadras de llegar a casa, y cambiaba el semáforo de rojo a verde en la calle Marion en la ciudad de Brooklyn, su padre piso el acelerador  y de la nada un autobús se atravesó por el lado izquierdo. Charlotte  vio por última vez la preocupación de sus padres en su mirada.

Horas despues...
-Es la única sobreviviente del accidente, no encontramos al conductor que los impactó. Tiene sólo algunos rasguños en la cara, la llevaremos a observación para ver si no tiene algún trauma cerebral.-Escuchaba aquellas voces a lo lejos, como si no se encontrara en ese lugar.
-Sus padres no sobrevivieron, que pena me da por ella es solo una niña. Fue un impacto fuerte, al parecer el otro conductor iba a exceso de velocidad y se pasó el alto. Destrozó la cabina por completo, ellos murieron al instante. Es un milagro que ella no tuviera ninguna fractura.-Comentaba uno de los enfermeros en la habitación de observación en donde se encontraba Charlotte .

Despertó, al escuchar que tocaban a la puerta. Se abrió la puerta y entró un Doctor con una enfermera.
-Hola señorita James, soy el Doctor Lewis Johnson.-Se acercó y con su lámpara hizo una serie de movimientos cerca de los ojos de Charlotte.
-Esto es para ver tus reflejos, y el movimiento de tu pupíla, veo que están en perfectas condiciones. Es un milagro que no tuvieras ninguna fractura o trauma cerebral, con el impacto que tuviste.-Se levantó y movió el suero que la alimentaba, cerrando la válvula que permitía el paso.
-Estas en óptimas condiciones señorita así que mañana serás dada de alta, y podrás irte con tú Tutor.
Charlotte lo observó y se asombró por lo que había dicho.
-¿Mi tutor?, sé que mis padres no sobrevivieron- Una lágrima rozo su mejilla y su cara cambió.
-Siento mucho lo que pasó pequeña, tus padres tenían un plan B en caso de que te quedaras sola, ha venido tu tutor.-Se escuchó como tocaron la puerta.

El Doctor la abrió y entró un hombre, aparentaba los 45 años de cabello largo y amarrado hacia atrás de color marrón y con una mata de canas que ya salían en la raíz, daba un aspecto de otra época o al menos eso pensó ella. Sintió un breve reconocimiento de quien era al mirar sus ojos de color grisáceos y con un destello de tristeza notorio. Sólo lo había visto una vez, cuando tenía 7 años, él se había atravesado en su camino de juego y le brindo una linda sonrisa mientras entraba por el vestíbulo de su casa.
Aquel sujeto la observó fijamente y mostró una cara de comprensión del dolor que ella sentía, pues él era lo más cercano a una familia que ella tenía.
-Hola señorita James mi nombre es Fernando Conlan, y he traído al Notario para que lea el Testamento de tus padres.-Por la puerta entró un señor vestido formalmente, con unas hojas en sus manos.
- Buenas tardes señorita James. Con el más debido respeto vengo a leer la voluntad de sus padres y le doy mi más grande pésame.-
Cada vez que mencionaban a sus padres recordaba la tonta discusión, no pudo decirles cuanto los amaba, y en lugar de eso  los rechazó por su capricho y su egoísmo.
-Comenzaré con la lectura del testamento de sus padres. Teniendo en cuenta que se encuentran las personas correspondientes.

“Hija sabemos que este día llegaría,  es una desgracia que te faltemos y no te veamos crecer. Antes que nada perdónanos si te hicimos daño te amamos demasiado”…-hizo una pausa.-¿Puedo proseguir?.-Ella ascendió con la cabeza y sus lagrimas brotaron sin cesar.
-“Es normal que te sientas enojada, porque jamás te hablamos de la familia, y no queremos que sepas aún de ella, cuando cumplas los veinticinco años sabrás toda la verdad, de eso se encargara el señor Fernando Conlan, él ha sido como un hermano para nosotros y por eso te hemos dejado a cargo de él.
-Será tu tutor y tu albacea, en cuanto la herencia  que te hemos dejado. Cuidará de ti hasta que cumplas los 18 años y puedas saber administrarte adecuadamente.”.-Hizo una pausa para que ellos tomaran la información y firmaran el papel que llevaba consigo.
-Prosigo con la lectura;”Vivirás en Boston en una casa que será para ti cuando cumplas los 18 años, y vivirás con el señor Fernando hasta que se cumpla lo mismo. Él se encargara de todo y de tu educación.
-"El dinero está en fondos qué aún no tienen una cifra específica, las empresas de la familia  aún siguen generando ganancias. El señor Fernando llevará a cabo la administración de ellas, hasta que cumplas los veinticinco años.”-Termino de leer una parte y prosiguió con lo último.

-Señorita Charlotte James Corel es usted ahora la única heredera de la fortuna Familiar. Y se debe cumplir con la voluntad de sus padres.- Terminó de hablar por completo.

Solo mostró una cara de tristeza, aún muertos sus padres no habían dado una respuesta sobre la falta de información de su procedencia familiar. Solo sabía que ellos la habían creado con amor y que era su única hija, nada más; ni abuelos, ni tíos, ni nadie. Era como si se los hubiera tragado la tierra. Y solo, hasta ahora sabia de un amigo que era como de la familia.

Había transcurrido el mes, estaba acostumbrada al silencio de la casa. Era de un estilo clásico y antiguo muy fría no habían fotografías solo cuadros pintados y adornos en color oro. Extrañaba su casa en Brooklyn era más acogedora y siempre había una luz cálida.Boston no era muy diferente, el clima era igual aunque podía acostumbrarse. La pérdida de sus padres había provocado que sus costumbres cambiaran.
Habia estado preguntandole al señor Conlan pero no conseguía información , aunque era amable y le brindaba todo el apoyo posible, aun era muy distante de ser su familia.



                                     

                                                                  
                                                                     

Presentación

Mi nombre artístico es Damayukii y soy una estudiante de universidad que le gusta la lectura pero sobre todo la Romántica.Estoy completamente inspirada en esta historia, sé que no ha todos les gusta este tipo de lectura, pero de verdad ojalá y  sea de su agrado la historia de Charlotte.

Estoy ya finalizando los dos primeros capítulos de la historia así que dentro de poco los subiré.